Sicilia en ocho restaurantes - Spanish Food Revolution
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Sicilia en ocho restaurantes

Platos de pasta que se alojan en nuestra memoria gustativa para siempre, pescados marinados, berenjena y ricotta salata. Las delicias que ofrece Sicilia solo son comparables con la belleza de sus paisajes y el color de sus atardeceres. Hemos dado la vuelta a la isla del sol a golpe de forchetta y hemos descubierto sabores y lugares extraordinarios. Los mercados callejeros se despiertan al alba y se llenan de pescados, embutidos, frutas, quesos y tomates secos. Los aromas recuerdan, por una parte, a la cercanía del norte de África y sus especias y, por otra, a la inconmesurable península Apenina. El calor envicia el sueño, pero no quita el apetito. Comerse Italia es fácil, sea cual sea la región. Es la magia del país, lo que le hace tan parecido a España. Cada lugar con su especialidad, todos con las mismas ganas de comer rico para alegrar el alma. Y aquí, en Sicilia, un plus y la pesadilla de cualquier dieta biquini: los postres.

1. Osteria Ballarò, Palermo.

Este céntrico restaurante de Palermo es fiel seguidor de la filosofía SLOW FOOD. También en el servicio —bueno, esto es un denominador común en toda la isla—. Productos de kilómetro cero, aquí todo es fatto a Sicilia. Situado en los antiguos establos del Palazzo Cattolica y protegido por amplios muros de piedra, el local es uno de los más frecuentados en las noches de verano de Palermo, por eso la reserva es imprescindible.  Está dividido en dos partes: la sala enoteca & street food y, al fondo, el comedor. Las cartas para ambos son diversas, aunque la de vinos y cócteles es la misma: en Italia lo de tomarse un cóctel está más extendido que en España, y hasta se podría decir que es habitual.

Son tantas las ganas que dan de probar todo que aquí repetimos dos noches, y aún así nos quedamos con ganas de más. Ingredientes de primera calidad, buenas cantidades y presentación muy cuidada.

Spaghetti di grano duro con pesto di tenerumi, aghi di pino tostati, pomodorini pachino, gamberi rossi e pinoli

Tentáculo de pulpo sobre puré de patatas con romero

Spaghetti con gambas, almejas, erizos de mar y tomates cherry.

 

2. La Pasticceria Maria Grammatico, Erice.

La pastelería más famosa de Erice, un pequeño pueblo situado sobre un monte homónimo y con un templo dedicado a Venus o Afrodita en la cumbre —que, según la leyenda fue fundado por Enea—, esconde detrás la historia de la valiente Maria Grammatico. De pequeña, en los años cincuenta, su madre le llevó interna al convento de clausura San Carlo porque se había quedado recientemente viuda y no podía mantener a todos sus hijos. Las monjas le explotaron de sol a sol y, tras, un ataque de ansiedad, decidió montarse su propio negocio en Erice con 22 años.

Imposible elegir un dulce sin sentir enajenación mental. Todos tienen la misma pinta: increíble. Lo más famoso de sicilia son, sin duda, los cannoli y los mazapanes.

 

3. Bar del Corso, Sciacca.

En el camino entre el suroeste y el sureste de la isla, Sciacca es una de esas paradas que sirven para coger fuerzas y para darte cuenta de que, a pesar del calor y de las subidas kilométricas, estás de vacaciones. Una pequeña localidad en la provincia de Agrigento, a una hora del famoso Valle de los Templos, conocida por su extravagante carnaval y por su cerámica —las delicias de todas las madres en los ochenta—. Y además de todo esto, una heladería maravillosa que siempre está llena de gente: Bar del Corso. ¿Ya sabéis que en Sicilia se comen con un brioche? Aquí también encontraréis una amplia selección de dulces.

 

4. Ortigia Fish Bar, Siracusa.

En Sicilia, el pescado y las gambas se comen como pipas. Y es que te lo sirven fresco, con un ligero rebozado y en un cucurucho. Y si te pides una Peroni para acompañarlo —por cierto, ¡la cerveza en Sicilia es extremadamente cara!— entonces haces pop y no hay stop. Es duro decirlo, pero las rabas están casi tan buenas como las de Santander. Por 12 euros, el Ortigia Fish Bar de Siracusa te sirve una ración de calamares, gambas, bocartes y pez espada fritos con dos cervezas Peroni por 12 euros. Y si pillas sitio fuera, tendrás una preciosa y bucólica vista al Lungomare D’Ortigia. Fantástico.

 

5. La Lisca Cucina e Bottega, Siracusa.

Fantástico restaurante de pescado y marisco a los pies del mercado de Siracusa y en el que tienen hasta anchoas del Cantábrico. Si vas en verano, no se te olvide reservar. Encontraréis mejillones al pesto —una versión italiana de nuestros mejillones en salsa—, pescado frito, ensaladas de mar y varios pescados del día. La calidad, las cantidades y el trato del personal van a la par: excelentes.

 

6. Tiramisu, Taormina.

Taormina es un lugar turístico donde los haya y los restaurantes van a la par: es fácil caer en uno caro y de calidad media. Por eso, conviene ir informados antes. Tiramisu, un restaurante céntrico, pero algo escondido, se encuentra entre los 50 primeros de TripAdvisor y no es de casualidad. Excelente pizza —la más famosa, con pistacho y frutos del mar—, pasta con bogavante, tiramisú de postre y el plato estrella de la isla: pasta alla norma. Y, teniendo en cuenta los precios generales, este da la talla.

7. Razmataz, Catania.

Pequeño local con nombre de discoteca barcelonesa escondido en una de las trasversales de la vía Etnea. Dirigido por gente joven, su menú tiene esa misma frescura y jovialidad que derrochan los trabajadores. Comer en su terraza callejera es un placer, y hacerlo por precios más que competitivos, una delicia. Por ejemplo, un plato de pasta alla norma cuesta 8,5 euros y una lasaña, 6,5 euros. Por las tardes se convierte en un wine-bar ideal para hacer el famoso aperitivi italiano.

 

8. Fishiaria, Catania.

Abierto desde mayo, su especialidad son los bocadillos de pescado y marisco crudo con ingredientes como piña, burrata, rúcula y con su marinado correspondiente. El menú cambia a diario, dependiendo del pescado del día. Para dos personas, lo ideal es compartir una tabla variada en la que probarás de todo (ostra, pez espada, cigala, burrata con anchoa, salmón…) y un bocadillo cada uno. ¡Eso sí, a la mitad para probar de los dos! En cuanto al precio está muy bien, pero ojo, que la sorpresa llega con la cerveza.

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